La Ciudad en la Prensa

Entre percepción y realidad

Por: Luis Acebedo. Profesor Universidad Nacional de Colombia

Fuente: www.manizalescomovamos.org

Manizales Cómo Vamos publicó el informe 2017 de percepción ciudadana sobre calidad de vida. Los ciudadanos rajaron a la ciudad en dos temas: el clima de opinión económica (2,4) y medio ambiente (2,5); pasó raspando en Gestión pública (3,0), Espacio público y Equipamientos (3,2) y Seguridad (3,2). Las mejores calificaciones estuvieron en Bienestar subjetivo (4,8), Vivienda (4,6), Movilidad (4,3) y Servicios Públicos (4,1). Notas promedio se asignaron a Educación (3,9), Salud (3,5), Cultura, Recreación y deporte (3,7) y Corresponsabilidad (3,4).

Estos resultados habría que compararlos con los indicadores objetivos que también fueron publicados el año pasado, es decir, con los datos que entregan fuentes oficiales, para determinar las coincidencias entre los imaginarios urbanos y la realidad. Aunque hay autores como Armando Silva que cuestionan la diferencia entre unos y otros, porque las percepciones también hacen parte de la realidad y muchas veces se sobreponen a las estadísticas y a los datos duros. Al respecto, bueno es recordar en el contexto nacional la diferencia entre el anhelo de una paz estable y duradera -que en principio nadie cuestionaría porque además hace parte de nuestro ordenamiento constitucional- y las percepciones que sobre este tema derrotaron el plebiscito por la paz el año pasado.

Algo parecido, pero en sentido inverso, sucede con el imaginario de Manizales como el mejor vividero de Colombia, opinión que comparte el 95% de los ciudadanos encuestados, contrastado con la situación económica real de la ciudad, las condiciones ambientales, la oferta de espacio público y equipamientos para garantizar una vida digna.

Algunos datos objetivos cuestionan los imaginarios de bienestar y optimismo de los manizaleños. Por un lado, el crecimiento de las brechas sociales y la reducción progresiva de productividad, crecimiento y competitividad del aparato productivo.  En efecto, Caldas ha reducido su crecimiento por debajo del promedio nacional, al pasar de 2,4% en 2015 a 1,8% en 2016. Los sectores más debilitados fueron el comercio y los servicios. Estas cifras se corresponden con un aumento de la tasa de desempleo del 9,6% al 10,3% en el mismo periodo. Caldas pasó del 5º al 6º lugar en sofisticación e innovación y también disminuyó los indicadores en condiciones básicas, al pasar del puesto 8 al 9. Dos de los sectores que incidieron en este último sector fueron la salud, que está en el puesto 12 a nivel nacional y la sostenibilidad ambiental, cuyo puesto es el 17.

Estas realidades socio-económicas parecen coincidir con la opinión mayoritaria (55%) de que en Manizales no se garantiza el derecho a la salud, así como tampoco existe una gestión ambiental satisfactoria (41%) en aspectos como la contaminación de aire, ruido, agua, rios y quebradas, la cantidad de arboles y la mayor producción de basuras, entre otros. En materia de espacio público y equipamientos, uno de cada dos ciudadanos está insatisfecho con el espacio público disponible en la ciudad por la ausencia de parques y zonas verdes, espacios para caminar y moviliario urbano.

Una preocupación especial debería tener la movilidad en la ciudad, porque la mayor parte de la contaminación atmosférica (47%) se atribuye a los buses y otro 28% a los automóviles y motos. Pero las autoridades ambientales no cuentan con indicadores al respecto desde el año 2016 y aún no entregan los estudios del plan maestro de movilidad que lleva más de un año en etapa de formulación. Se sabe que uno de cada dos ciudadanos se moviliza en bus, aunque esta proporción viene decreciendo a favor de otros medios privados de transporte. Esta realidad requiere de una política pública para mejorar la movilidad, disminuir los factores contaminantes, ojalá haciendo tránsito hacia el transporte eléctrico o por lo menos más limpio. Y por supuesto, continuar avanzando en la ampliación de la red peatonal y la movilidad segura en bicicleta. Dos modos que en Manizales, por sus condiciones de ciudad intermedia, son muy importantes y están en expansión.

“Jodidos, pero contentos” es otro imaginario que da cuenta del conformismo que expresan muchos ciudadanos manizaleños, dedicados principalmente a la supervivencia diaria. El objetivo es no desfallecer en la exigencia de los mejores estandares de calidad de vida real por parte de una ciudadanía activa y participativa.

http://www.lapatria.com/opinion/columnas/luis-acebedo/entre-percepcion-y-realidad

 

 

 

 

 

 

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