La Ciudad en la Prensa

Aerocafé, un proyecto maldito

Aerocafé. Fuente: http://www.eje21.com.co/site/wp-content/uploads/2017/01/Aerocafe-foto-dos.jpg

Por Luis Acebedo. Profesor Universidad Nacional de Colombia

1270872017. La Patria.

La culminación de la legislatura el pasado 20 de julio, junto con los anunciados cambios de nombres en varios ministerios, hicieron que los senadores caldenses, algunos gremios y mandatarios locales, sacaran nuevamente la ponchera ante el gobierno nacional para pedir recursos con destino al ya fracasado Aeropuerto del Café. La coyuntura pretendió unir a las “fuerzas vivas” departamentales, para persistir en la culminación de ese Proyecto Urbano que está quedando en la historia regional como la frustración más grande de las élites gremiales y políticas de inicios del siglo XXI. Sin embargo, no lograron despertar el regionalismo de otros años, ni movilizar la opinión pública más allá de algunos fríos titulares de prensa.

La sensación que produjo el intento de resucitar ese cadáver fue contrario a lo que pretendían y quizás más cercano a lo que realmente se buscaba, ejercer presiones para recomponer los cargos burocráticos en el gobierno nacional y comprometer algunos recursos del presupuesto nacional con destino al control de la bancada regional. La gente del común relacionó esas maniobras con las sutilezas del ajedrez político de las campañas presidencial y senatorial que se avecinan.

Como la fábula del pastorcito mentiroso, ya nadie cree en el tal cierre financiero de Aerocafé, ni en la disposición de inversionistas nacionales e internacionales que quieren arriesgar sus recursos en este proyecto. Tampoco se logró que los ciudadanos caldenses ungidos con altos cargos en el Estado y abultadas carteras como la presidencia del Senado, el ministerio del transporte o la gerencia de Findeter le dieran el espaldarazo que Aerocafé necesitaba para garantizar los recursos. Con lo cual se debilita el estribillo de que el centralismo bogotano no gusta de los caldenses.

Aerocafé parece ser un proyecto maldito. Vargas le tiró la pelota a Cárdenas, Cárdenas a Aerocivil, Rojas no jugó y Arboleda se fue por las ramas financiando más estudios. Entre tanto, Echeverry y Lizcano se quedaron con las ganas de llenar las graderías porque ni siquiera Santos llegó con los 50 mil millones prometidos al sospechar que se esfumarían en el pago de salarios de una gerencia cuya principal ejecutoria es evitar el deterioro del predio y cuidarlo de posibles urbanizadores piratas.

El presupuesto general de la nación para el 2018 languideció en casi todos los frentes, y el de Transporte no fue la excepción, al pasar de 7.100 a 5.916 billones. El mensaje es claro, plata no hubo ni habrá. Aerocafé se quedará como “proyecto visionario” en el actual Plan de Desarrollo, lo cual se traduce en una palmadita en la espalda y la posibilidad de seguir viviendo de la ilusión de que un nuevo candidato a la presidencia saque la banderita de la financiación del proyecto y se abra un nuevo ciclo de promesas, porque candidato que se respete tiene que decir lo que las élites locales, en nombre del interés general, quieren escuchar.

Ya es hora de superar ese sonsonete y comenzar a buscar nuevos acuerdos colectivos que aborden con sentido de razón la conectividad de la región con la nación y el mundo. Y el primer escoyo mental a superar es que la región no es Caldas, la región es el Eje Cafetero. Más importante que tener un aeropuerto internacional 24 horas en cada ciudad, es cómo lograr las sinergias necesarias para consolidar un mercado fuerte que justifique esa infraestructura y le de sostenibilidad en el tiempo. Lo demás vendrá por añadidura.

El aeropuerto La Nubia aún puede mejorar en tecnología para alcanzar mayor eficacia en las operaciones aéreas nacionales. Así como el aeropuerto internacional de Matecaña podría estar más cerca de los caldenses culminando los proyectos inconclusos de la “autopista del café”, y garantizando un mejor servicio entre las terminales de transporte terrestre en Manizales y aérea en Pereira. Todas estas acciones serán menos onerosas y más realistas, promoviendo la complementariedad regional, más no la competitividad. Lo hecho en el municipio de Palestina quedará como ejemplo de lo que no puede volver a suceder. Sus habitantes merecen que el casco urbano sea restituido en esos terrenos. Así se podrá hacer un poco de justicia con ese municipio que fue invitado de piedra y resultó damnificado.

Recuperado de: http://www.lapatria.com/opinion/columnas/luis-acebedo/aerocafe-un-proyecto-maldito

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