Caleidoscopios Urbanos

Orígenes de la vivienda obrero-industrial en Colombia

Tipología de los “Cottage” en la Inglaterra de 1845.

 

Perspectiva del barrio obrero La Perseverancia, Bogotá.
Evolución tipológica de la Manzana

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Inglaterra fue el primer país europeo que logró dar un salto muy significativo en las relaciones sociales de producción, la introducción de las máquinas a vapor y la concentración de los medios de producción en las grandes fábricas tras los efectos de la revolución industrial. Así surgieron las grandes ciudades industriales del imperio británico, y con ellas, la clase de los proletarios en su forma más clásica; ambas características transformaron por completo el modo de vida y de trabajo de toda la población.

La primera fase del proceso de industrialización en este país (1800-1840) ocasionó impresionantes mutaciones socio espaciales sobre la estructura urbanística de las ciudades de la Edad Media, pues la población mayoritariamente campesina de comienzos del siglo XIX (80%) irrumpió aceleradamente en las ciudades, transformando en sentido inverso la relación campo-ciudad al finalizar el siglo. El primer efecto se presentó sobre el casco viejo de ciudades como Leeds, Liverpool, Birmingham o Manchester, que fueron absorbiendo la nueva mano de obra mediante la división y subdivisión de lotes en las áreas céntricas de las urbes medievales, ocasionando un grado total de hacinamiento y deterioro de la calidad de vida de los nuevos proletarios.

Federico Engels describe con especial claridad y crudeza esta realidad en su obra La situación de la clase obrera en Inglaterra, publicada por primera vez en 1845. La ciudad de Manchester representó para Engels la expresión clásica de la moderna ciudad industrial en su época. La consecuencia natural del proceso de densificación espontánea y anárquica sobre el centro de Manchester fue el deterioro total del espacio habitable ligado estrechamente con la miseria de los obreros que no tenían ninguna posibilidad de hacer las mínimas reformas, ni de procurarse ambientes más salubres. Al llegar a los niveles máximos de deterioro que amenazaban ya no sólo la salud de los obreros sino toda la ciudad, las industrias comenzaba a desplazarse hacia las áreas periféricas o al campo, incorporando, además, nueva mano de obra. Y paralelamente con este proceso, los patronos comenzaron a ofrecer nuevas viviendas para sus trabajadores cercanas a las fábricas.

Así se fueron estructurando las ciudades nuevas a medida que avanzaba el proceso de industrialización. Sin embargo, cualquiera pensaría que los horrores descritos magistralmente por Engels sobre la calidad de vida en los barrios viejos, serían superados definitivamente con la construcción de los barrios obreros nuevos. Pero esto no sucedió. En realidad, aunque mejoró la planificación y se dio una disposición más regular de las viviendas mediante la generalización de un nuevo modo de construcción conocido como los cottage, los obreros parecían predestinados a reproducir por donde quiera que pasaban su condición de ser una clase completamente desposeída.

La ciudad nueva – decía Engels – se extiende a la otra parte de la ciudad vieja, sobre una colina arcillosa […] Aquí termina todo aspecto de ciudad; una serie de casas o grupos de calles se extienden aquí o allá sobre el desnudo terreno arcilloso, jamás cubierto de hierba; las casas, o mejor dicho, los cottages, están en pésimo estado, mal conservados, sucios, húmedos, con sótanos que se usan como habitaciones; las calles no están pavimentadas ni tiene desagües; se ven muchos cerdos encerrados en patiecitos o pocilgas, o sueltos por la calle.
Pero, ¿qué eran los cottages?,¸ ¿cuáles eran sus características?, ¿qué tenían de novedoso como método de construcción?. Los cottages eran sistemas de vivienda obrera construidos por los empresarios ingleses del siglo XIX y generalizados por toda Europa y el mundo como solución de vivienda obrera en los inicios del proceso de industrialización. Al principio se construían sobre cualquier lote vacio de las ciudades viejas y se disponían del modo siguiente, según Engels:

El frente está constituido por una primera serie de cottages, que tienen la fortuna de contar con una puerta en la parte posterior y un patiecito, por los que se paga un alquiler más alto. Detrás del muro del patio de estos cottages corre una calleja; la calle interior (back street) con construcciones en los dos extremos; a ella conducen un caminito y un pasaje cubierto. Los cottages que dan a la calle son los más caros y, en general, están mejor cuidados. Tienen el muro posterior en común con la tercera serie de cottages, que dan a la calle del otro lado y por ellos se paga un alquiler medio entre los de las otras dos series.
Pero luego, una mayor racionalización de este sistema permitió aplicarlo sobre lotes periféricos de la ciudad generando un nuevo planteamiento urbanístico propio de las ciudadelas industriales capitalistas. Estos sistemas se componían de una o dos calles angostas, largas y rectas; con pequeñas casas unifamiliares, enfrentadas entre sí, que se construían aquí o allá, de manera arbitraria, aunque generalmente articuladas a una calle principal, de acuerdo a la necesidad que tuviera el patrón para dar albergue a sus trabajadores.

Estos barrios se distinguían por la disposición back-to-back de las casas, es decir, un muro muy delgado utilizado como división común entre una vivienda y otra, lo cual contribuía al deterioro más rápido de las viviendas. De cottage en cottage se iban formando barriadas obreras muy extensas que al poco tiempo de construidas se convertían en inhabitables. La generalización desordenada de estos sistemas terminó por degenerar en enormes barrios en cuyo interior se encontraban pequeños laberintos, callejones sin salida o rincones cerrados en donde un transeúnte desprevenido se perdía con facilidad.

Cada nueva fábrica o el traslado de las antiguas, hacia áreas más despobladas pero cercanas a los medios de transportes terrestres o fluviales generaban un nuevo proceso de urbanización y el crecimiento horizontal y caótico de las nacientes ciudades industriales.

El campo y la ciudad industrial – afirmaba Engels – permanecen así en continua competencia, y si hoy la ventaja está de parte de la ciudad, mañana el salario se rebaja, de modo que nuevos establecimientos su ubican en el campo más ventajosamente. Pero la tendencia centralizadora de la industria queda, sin embargo, con plena fuerza, y cada nueva fábrica que se establece en la campaña, lleva en sí el germen de una nueva ciudad.
De esta breve y parcial descripción de los barrios obreros de Inglaterra de mediados del siglo XIX podemos extractar los siguientes aspectos comunes con la construcción de los primeros barrios obrero-industriales colombianos a principios de este siglo. Advirtiendo, eso sí, la gran diferencia que existió entre el revolucionario y generalizado proceso de industrialización en Inglaterra y los tímidos y precarios avances de este mismo fenómeno en Colombia:

– La ubicación preferente en áreas periféricas de la ciudad o en el campo.
– La relación directa entre la vivienda y la fábrica como componente de un todo en el proceso productivo industrial.
– Su morfología: Una calle principal que articula numerosas micro-manzanas, rectangulares, estrechas y largas, con disposición bilateral de las viviendas, a las cuales se accede por callejuelas estrechas como expresión máxima de la racionalización espacial.
– La vivienda: Unifamiliar, de espacio ultralimitado, mal ventilado, algunas con disposición back-to-back.
– Servicios mínimos: Calles sin pavimentar, alcantarillados al aire libre, servicios sanitarios colectivos, etc.

Las particularidades de los barrios obreros de las ciudadelas industriales del Imperio Británico se repetirían a comienzos del siglo XX en Colombia, casi como calcadas, con el barrio obrero La Perseverancia construido por la Cervecería Bavaria, una de las primeras industrias intensivas en concentración de mano de obra en Bogotá. Desde el punto de vista urbanístico en Colombia se inauguró un nuevo concepto de distribución social de espacio que podríamos denominar “la manzana obrero-capitalista”. En efecto, mientras desde el siglo XVIII, la manzana clásica colonial se comenzó a fragmentar internamente en cuatro, ocho, doce lotes o más, pero manteniendo la unidad compacta, la aparición de la manzana obrero-capitalista en el presente siglo, se basó en la retícula ortogonal clásica, pero rompió la relación de continuidad al subdividirse en cuatro o cinco callejuelas internas, dando lugar a la aparición de unas micromanzanas intensamente parceladas como expresión urbana particular del surgimiento del proletariado en Colombia.

La Perseverancia tiene el valor de ser el primer barrio obrero-industrial construido en su forma más clásica, es decir, al lado de cada fábrica rural y simultáneamente con ella. Su tipología de micromanzana fue la primera respuesta urbanística coherente, planificada e intencionada de una gran industria para materializar sobre la distribución del suelo urbano, las nuevas relaciones sociales de producción y propiedad que se inauguraron con los intentos de industrialización en Colombia desde finales del siglo XIX.
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3 thoughts on “Orígenes de la vivienda obrero-industrial en Colombia

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  2. es interesante que se hable de un tema tan importante, como es el desarrolllo de la vivienda obrera y con ella la urbanistica de la ciudad.

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