Caleidoscopios Urbanos

La participación social como pieza primordial de un rompecabezas llamado “proyecto urbano”.

Rompecabezas Agosto 17 2009 Viviendas palafíticas en el Puerto Turístico de Buenaventura (Fuente: Adriana Jaramillo Botero).

Producto de un conversatorio académico que lideré en la Universidad San Buenaventura de Cali con estudiantes de la Especialización en Proyecto Urbano, surgieron una serie de reflexiones interesantes que estaré publicando en las próximas semanas de manera intercalada con mis propias reflexiones.  El conversatorio lo llamamos “Lecturas cortas para espacios breves” .  El trabajo de la Arquitecta Adriana Jaramillo es producto de esa interesante experiencia.

Por: Adriana Jaramillo Botero[1]


Si pensáramos en el proyecto urbano como un rompecabezas, veríamos la importancia que tiene cada una de sus fichas. Si sólo una de ellas faltara, la imagen estaría fragmentada, en algunos casos ni siquiera se entendería y en el mejor de ellos, se deduciría la figura sin estar completo el juego; pero siempre resaltaría la ausencia de esa pieza. Si asumimos la participación ciudadana como una de las piezas del proyecto urbano, ¿qué podría suceder si se perdiera? Al igual que en un rompecabezas hay algunas piezas más importantes que otras; en algunos proyectos la participación ciudadana será más indispensable que en otros, pero en todos es importante. El éxito de un proyecto, va ligado a la integración que se haga del mismo con la comunidad.

La Constitución Política de 1991 declaró como principio fundamental que Colombia es un Estado democrático y participativo, estableciendo los mecanismos e instrumentos de intervención de todos los ciudadanos en las decisiones que los afectan.

Desafortunadamente, este proceso participativo señalado por la Constitución no se da en todos los casos como debiera. En los últimos años se ven proyectos donde se involucra a la sociedad en la formulación de los mismos, pero estos procesos no se dan porque en la constitución esté escrito, sino porque los profesionales a cargo han visto la necesidad de incluir a la comunidad para llegar a soluciones que sean mejor acogidas, de tal forma que se garantice su duración en el tiempo.

Un ejemplo de buenas prácticas es lo que se está dando en Medellín, y tal como el Arquitecto Alejandro Echeverri (2008) lo comenta en su ensayo de Urbanismo Social para las zonas más pobres y violentas en busca de la sostenibilidad urbana y la equidad social de la ciudad, “Los Proyectos Urbanos son Integrales, esto quiere decir que incorporan de forma simultánea, las obras de urbanismo y arquitectura, los procesos de participación social y apropiación cultural, los proyectos de recuperación ambiental y recuperación de las zonas de riesgo, y la gestión de la coordinación interinstitucional.” En este párrafo se ve claramente cada pieza del rompecabezas del Proyecto Urbano y la importancia que tiene cada una de ellas.

En algunos casos se considera que el beneficiario es aquel que paga, pero esto no siempre es así. Si hablamos de un proyecto urbano donde los directamente implicados son los habitantes de la zona ya sea por que trabajen o residan en ella, serán ellos los verdaderos beneficiarios, puesto que por mas pulcro que quede el diseño del proyecto si no cumple con las necesidades y expectativas de sus moradores no habrá una apropiación por su parte y esto podrá conducir al abandono y deterioro de la zona, en contraposición a lo que el proyecto pretendía.

Para poder cumplir con este propósito es necesario contar con un equipo de trabajo compuesto por profesionales de diferentes disciplinas, una nueva manera de enfrentar al cliente, haciéndolo participe del proceso para alcanzar un producto final de excelencia, que sea bien acogido y tenga todas las características para que perdure en el tiempo. Para esto se debe establecer un contacto directo con la comunidad implicada por medio de diferentes actividades, tales como: visitas domiciliarias, talleres participativos de divulgación de las condiciones actuales de la zona, charlas informativas, reuniones, recorridos, eventos socio – culturales y socio – ambientales que ayuden a la formación de comités de control y al mejor uso de los recursos. Los talleres de participación ciudadana buscan consolidar una visión global de la sociedad implicada, todo esto con el fin de poder establecer lineamientos de trabajo que permitan instaurar directrices factibles de ser incluidas en las políticas de desarrollo urbano.

La participación ciudadana en un proyecto urbano es lo que permite que la sociedad se sienta involucrada y de esta forma respalde el proyecto al sentirlo como propio. De otro modo existirá la sensación de que el proyecto fue impuesto en contraposición a los intereses de la sociedad. Existe un gran reto también en el manejo de este tipo de participación, pues se deben mantener los roles tal como son, en el caso de los arquitectos diseñadores de un proyecto urbano, ellos seguirán siendo los creativos del mismo, pero tendrán como apoyo a la comunidad quienes con una lluvia de ideas y comentarios de experiencias ya vividas, los pueden orientar para que el resultado de dicho proyecto pueda llegar a feliz término respetando los ideales de estas personas, con equidad social, en cumplimiento de las normas éticas del trabajo en comunidad.

El énfasis en lo social y la participación ciudadana son fundamentales para el éxito de un proyecto. Esto exige que los arquitectos y los demás profesionales que trabajan en proyectos para la comunidad, deban modificar la manera en que los abordan. El proyecto urbano puede además verse como una excusa para generar procesos de participación y apropiación comunitaria, pues permite la transformación física de los barrios y su desarrollo a partir de la regeneración del tejido social de las comunidades.

El componente de participación y apropiación ciudadana en el proceso del desarrollo de las obras, promueve el respeto por una comunidad a la que se le están restableciendo sus derechos, generando al mismo tiempo satisfacción hacia los proyectos urbanos, permitiendo la apropiación por parte de la ciudadanía y garantizando la sostenibilidad y la apropiación cultural de los espacios públicos.

Como conclusión, la participación social es una pieza clave dentro de la construcción del rompecabezas del proyecto urbano. Una sola ficha que falte en este rompecabezas distorsionará su lectura.

[1] Arquitecta, Especialista en Proyecto Urbano de la Universidad San Buenaventura

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