Caleidoscopios Urbanos

Reflexiones en torno a la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT).

Por. Luis Fdo. Acebedo R
El gobierno nacional presentó al Congreso la LOOT con mucha expectativa pero con poca sustancia. Más aún, sus contenidos dejan un ambiente de frustración y preocupación porque definitivamente no se logra avanzar en los aspectos fundamentales que permitan darle cuerpo y coherencia a unas leyes sectoriales, más parecidas a una colcha de retazos que a una verdadera política integral del ordenamiento territorial de la nación.
Hay muchas razones para pensar que esta iniciativa legislativa, apresurada y sin fundamentos conceptuales, será fuente de nuevos conflictos socio-territoriales, pero sobre todo, ambientales. Destaco las siguientes:
a. La ausencia de una visión integral sobre la sostenibilidad como eje estructurante de las relaciones entre naturaleza y cultura, base de la conformación del territorio. Más aún, la reproducción de una vieja concepción que sigue considerando el territorio como una simple mercancía. Esta absurda idea, dominante en el mundo empresarial y en las relaciones desiguales impuestas por los países desarrollados, ha sido la causante del calentamiento global y los daños al planeta.
b. La ignorancia sobre la diversidad del territorio colombiano y muy especialmente, el desconocimiento del territorio marítimo, aéreo y del subsuelo.
c. La negación de hecho y derecho de la diversidad cultural de la nación en cuanto a sus características multiétnicas.
d. La persistencia en ignorar la región como tendencia y expresión universal de una nueva manera de ordenar y administrar el territorio a partir de las redes de ciudades y sus componentes socio-culturales, naturales y ambientales. La imposibilidad real de avanzar en la Región como entidad territorial por los filtros burocráticos que debe sortear en la Comisión de Ordenamiento Territorial y el Congreso, antes de someter la iniciativa a Referendo popular.
e. El estímulo a un nuevo centralismo a partir de darle prerrogativas especiales a la constitución de una Región Administrativa y de Planificación –RAP- entre Bogotá, Cundinamarca y los departamentos contiguos, con personería jurídica, autonomía y patrimonio propio; características que no podrán tener los demás intentos de constitución de RAP en el país.
f. El énfasis en legitimar sistemas de contratación entre el nivel central, las RAP, los departamentos, áreas metropolitanas y municipios, como expresión de un nuevo clientelismo gubernamental y politiquería del más alto nivel, articulado directamente con las nuevas características de la creación del Fondo de Compensación Territorial y la redistribución de las regalías.
g. Las nefastas consecuencias que seguirá trayendo la práctica de ordenar el territorio a partir de los macroproyectos, cuyas características impiden la visión integral del territorio.
No parece ser una característica de “buen gobierno” despachar una ley de tanta trascendencia con un proyecto que por sus características, se parece más a una alternativa burocrática para gastar centralizadamente y a su antojo los abundantes recursos que supuestamente se avecinan por el incremento de las regalías generadas por el reforzamiento de Colombia como país exportador neto de recursos naturales. Pareciera que después de 200 años de independencia, el país seguirá siendo la gallinita de los huevos de oro del mundo industrializado.
Como suele suceder después del triunfalismo post-electoral, el “Pacto Ambiental Colombiano” firmado por el candidato Santos, pasa a la historia con la iniciativa legislativa de la LOOT del Ministro Vargas porque tanto el uno como la otra son incompatibles.
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2 thoughts on “Reflexiones en torno a la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT).

  1. Vuelve a aparecer una discusión que, como las muchas ya pasadas sobre el mismo tema, es posible que no conduzca a ninguna parte. Algunos puntos adicionales:

    – Frente al acendrado centralismo presidencilista durante los últimos ocho años no se escucharon las voces del "regionalismo". ¿Cuántas explicaciones caben al respecto?
    – ¿Sería posible ser menos contestatario y más propositivo frente a los problemas que debe abordar una ley de OT?
    – ¿En una sociedad sin tejido social, fracturada, un reordenamiento territorial debe ser causa o consecuencia de la mayor integración social?
    – ¿Equidad, generación de oportunidades, mayor gobernabilidad, mas sociedad y menos Estado, sostenibilidad, desarrollo, son principios excluyentes o no en el reordenamiento territorial de Colombia?

  2. Estimado anónimo:
    Muy interesantes sus apreciaciones. Con el fin de promover el debate, le planteo algunas ideas:
    El regionalismo siempre ha estado presente. Tal vez en algunas regiones más que en otras. Destaco los casos de Ecoregión Eje Cafetero y la región Caribe. Me atrevería a asegurar que en el primer caso el proceso está mucho más avanzado en términos de estudios del territorio y procesos sociales que justifican dar el salto a Ecoregión. Hay otros casos donde el fenómeno es de hecho, aunque las comunidades no se hayan dado a la tarea de reclamar el derecho.
    Ser contestatario es una manera de abrir el debate y provocar ideas, pero por supuesto usted me estimula a proponer alternativas, cosa que haré en una próxima oportunidad. Creo, sin embargo, que la lectura de mi Post podría leerse en términos de propuesta (a partir de la antìtesis) y ya tendríamos unas primeras ideas.
    El territorio ha adquirido una importancia fundamental en épocas de globalización de los mercados, al punto que se ha convertido en una expresión de resistencia muy importante. Yo pensaría que el territorio está directamente ligado a la búsqueda de alternativas de paz y soluciones duraderas al conflicto social en Colombia. Ya sabemos las consecuencias que ha traído la histórica negación de una verdadera reforma agraria por parte de las clases dirigentes de este país, a diferencia de casi todos los países de América Latina que abordaron ese proceso casi desde comienzos del siglo XX.

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