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Diálogos con los territorios de borde: Resignificación del Rio Otún

Por: Alejandra Marín Buitrago
Abogada urbanista- Estudiante Maestría en Hábitat

 

Fuente: Sociedad Colombia de Arquitectos (SCA), Proyecto resignificación de los Ríos 2011.

En el debate sobre la relación urbano- rural viene tomando fuerza la pregunta por el desbordamiento de las ciudades contemporáneas, que al superponerse al paisaje rural ocupan los suelos aptos para la generación de alimento y agua potable, afectando a su vez  la calidad del aire y la posibilidad de mitigación o adaptación al cambio climático. Ante este escenario ciertas ciudades han generado medidas de contención al crecimiento urbano, algunas de ellas desde lo estrictamente normativo, a partir de las clasificaciones del suelo urbano, rural y de expansión, y otras mediante intervenciones urbanísticas que marcan barreras físicas a la urbanización, tales como líneas de movilidad o cinturones verdes.

En este contexto de planeación urbana y ordenación del territorio, se teje la primera noción de borde, entendido como el espacio de tránsito entre lo urbano y lo rural. Este espacio contrapone o enfrenta dos diferentes vocaciones del suelo, que se expresan en diferenciación de usos, densidades, intensidades, dotación de equipamientos e incluso acceso a servicios públicos y ambientales. Estas condiciones físicas y normativas del suelo generan dos diferentes realidades del habitar y de la construcción del territorio, que pueden expresarse bien como brecha, o bien complementariedad entre lo urbano y lo rural.

En el enfoque ecologista el borde es entendido como ese espacio –no siempre periférico- que muestra una interfase entre dos ecosistemas, por ejemplo, el ecosistema de ciudad con el río o la montaña que en ella transcurren o se erigen (González, 2012). Por otro lado, desde el pensamiento complejo no se concibe a la ciudad como ecosistema, sino como naturaleza apropiada por el hombre, es decir como cultura; por tanto la concepción de borde es entendida como el escenario de encuentro entre el ecosistema y la cultura.

Desde una visión político-administrativa se asemeja a la concepción de frontera o límite entre entidades territoriales, es decir como ámbito de la jurisdicción de una autoridad política. Esta visión va perdiendo cada vez más sentido ante las nuevas formas de habitar el territorio y construir identidad, pues fenómenos como la conurbación, metropolización y regionalización, hacen de la idea de frontera un anacronismo legal que entorpece la gestión y la concepción integral del territorio desde sus lógicas actuales.

En el caso específico de los ecosistemas de rio, estos encajan en la concepción de borde como encuentro del ecosistema y la cultura (pensamiento complejo), además vienen actuando como frontera político administrativa en numerosas ciudades colombianas. Es el caso de la Cuenca del Rio Otún que muestra la noción de borde como frontera entre los municipios de Pereira y Dosquebradas, y a su vez encuentro del ecosistema de río con estas dos ciudades y con otras que integran la Ecoregión.

El caso Rio Otún como borde para la integración

El Rio Otún nace en el importante ecosistema del Parque Nacional Natural de los Nevados y en su recorrido de aproximadamente 60 km transcurre por varios municipios de la Ecoregión Eje Cafetero, hasta desembocar en el Río Cauca. El tramo urbano del Otún de aproximadamente 14 Km, se ubica entre las ciudades de Pereira y Dosquebradas, ambas ubicadas en el departamento de Risaralda (al occidente del país) e integrantes del Área Metropolitana Centro Occidente.

En la actualidad la relación del Rio Otún con la sociedad se describe a partir de ciertas problemáticas que son comunes a cauces de otras ciudades colombianas, en primer lugar, se presentan asentamientos de población en condiciones de informalidad y vulnerabilidad alrededor del cauce, estas poblaciones se ven expuestas a riesgos de diferentes tipos, geotécnico, de inundación y deslizamiento. Como consecuencia de la ocupación de la cuenca, se incrementan a su vez los problemas de contaminación que logran afectar tanto este cauce, como el Río Cauca donde desemboca.

Otra problemática silenciosa pero igualmente preocupante, radica en que el rio que otrora fuera el símbolo de “La Perla del Otún”, que constituye aun el principal eje estructurante de la ciudad y principal fuente de servicios ambientales; viene perdiendo su significado frente a la sociedad. Lo anterior es especialmente notorio en su trayecto urbano, en el cual el río se mira como lugar de disposición de residuos, patio trasero de la ciudad, destinado al abandono, es decir, la ciudad viene creciendo de espaldas al él y en el imaginario de sus pobladores se le niega su merecida importancia.

La conurbación Pereira – Dosquebradas se viene construyendo a partir de las intensas dinámicas económicas entre los dos municipios, complementada con el reconocimiento de una identidad de ciudad metropolitana o plurimunicipal (Borja, 2002) cada vez menos ligada a la división política administrativa. Pese a esto la negación del Río como factor integrador trae consigo un problema de naturaleza político administrativo, pues con la excusa de darle la espalda al Río, Pereira y Dosquebradas también se dan la espalda entre sí; de este modo el Río Otún genera un efecto barrera desde lo físico-espacial entre dos ciudades que tratan de consolidar una conurbación.

Como respuesta gubernamental a este panorama y con ocasión de la celebración del sesquicentenario de Pereira, surge el proyecto de “Resignificación de los ríos” que se implementa bajo las figuras normativas de la operación urbana integral y el macroproyecto urbano; entre sus objetivos se encuentra planificar y gestionar acciones orientadas a la descontaminación, reasentamiento o relocalización y especialmente a rescatar el significado y simbolismo del Río en su relación con ambas ciudades y su entorno regional.

Este proyecto emprendido por el Área Metropolitana y la Alcaldía de Pereira,  otorga un marco para re pensar este borde urbano y las dinámicas culturales y económicas de su entorno -tanto las que genera como las que lo afectan- Para la academia como para la sociedad se hace indispensable re concebir el borde, ya no como espacio de marginalidad y limite, sino como espacio de integración e identidad.

En este propósito se proponen varios elementos de  abordaje, en primer lugar, desde lo conceptual es fundamental entender el sentido de porosidad, permeabilidad y transición de los espacios marginales (de margen), avanzando hacia la concepción de los bordes como sinónimo de membrana a través de la cual se agencia la integración.

Lo anterior permitirá que desde lo político administrativo se trascienda de la noción de barrera y la tradicional visión municipalista del territorio, aprovechando los elementos de gestión urbana que promueven la asociatividad. A partir de esta nueva concepción, las intervenciones públicas en los espacios de borde deben orientarse hacia la generación de reconexiones de las relaciones que se dan en estos territorios (Diéguez 2007).

A su vez, en las intervenciones urbanísticas deben priorizarse elementos tan trascendentales para la integración como el espacio público, el cual siempre que medie una adecuada planificación, diseño y gestión actúa como detonante de la reconfiguración de las dinámicas sociales y económicas del sector Río Otún y su entorno.

Las nuevas oportunidades para las relaciones entre el centro y el borde que se generan al replantear nuestra visión de lo marginal, deberán concretarse en escenarios de gestión conjunta que requiere normas claras y una institucionalidad articulada y complementaria.

Para avanzar en dichos procesos de integración, descentralización y resignificacion es necesario tener en cuenta ciertas pautas: sociales, ambientales y económicas. Lo social implica que los habitantes de las márgenes se sientan reconocidos e incluidos, sin problemas de discriminación por su marginalidad, en lo ambiental es importante evitar la asimetrías urbanas, fortaleciendo las ventajas ambientales de dichas zonas. En lo económico la integración se facilita en la medida que a los territorios marginales se le reconozca su vocación de modo que en ejercicio de la misma complementen las economías urbanas.

Bibliografía

BORJA Jordi (2002). “Ciudadanía y Globalización”, en Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 22 (Feb. 2002). Caracas, disponible en: http://www.clad.org/portal/publicaciones-del-clad/revista-clad-reforma-democracia/articulos/022-febrero-2002/0041400 (consultado 15 de febrero de 2012).

DIÉGUEZ Caballero, Ileana (2007). Escenarios liminales- tramas de la memoria (escenarios argentinos). Edit ATUEL, Buenos Aires, pag.40.

RAMÍREZ, TERESA (2012). Reconfiguración regional: en Seminario Internacional de Bordes urbanos, Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

GONZÁLEZ, EDITH (2012). El Problema de los Bordes “Procesos en hábitat en los bordes urbanos de Bogotá, dimensiones ambiental y social”: en Seminario Internacional de Bordes urbanos, Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

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