La Ciudad en la Prensa

Ciudad utópica y planeación

Por: Luis Acebedo. Profesor Universidad Nacional de Colombia

Columna de opinión publicada en el diario La Patria (30/01/2016)

Estructura Ecológica Principal Man
Estructura Ecológica Principal, POT, 2015 (Borrador). Fuente: Secretaría de Planeación Municipal, Manizales

En el año 2013 el escritor José Jaramillo Mejía me replicaba en un artículo de La Patria mi visión de Manizales: una ciudad lenta, con amplios espacios públicos, productiva, con calidad de vida, ordenada en torno al agua e integrada horizontalmente con la subregión. Esta idea la denominó “la ciudad utópica”. En su escrito se percibía un llanto lastimero sobre mi sueño de ciudad: “¡Ay!, amigo Acebedo (…) En la ciudad que soñamos, la que amamos, las cosas se comienzan a hacer y después se piensan”.

Es posible que en una ciudad de y para el mercado como la que se está implementando en Manizales, tener una visión urbana y territorial de largo plazo sea una utopía. Y en ese sentido, quizás Don José tenga razón, porque lo que ha venido sucediendo en estos últimos tres lustros es que mientras la sociedad se desgasta meses y años en ponerse de acuerdo en un modelo de ocupación del territorio, el mercado entra por la puerta de atrás y resuelve en breve tiempo su visión de ciudad.

Se preguntarán los lectores, cuál es la utopía urbana del mercado para Manizales? Sencillo, hacer lo que el mercado quiera en cualquier parte del territorio. Este “modelo” es el que se ha venido implementando en Manizales, porque el POT, a pesar de su extensión y aparente complejidad, no define ni orienta nada y los funcionarios tampoco quedan con herramientas para actuar.

Ahora bien, que no se crea que el mercado no planifica sus actuaciones, lo hace muy eficientemente bajo otras lógicas e intereses y con su propia metodología: la llamada Planeación Estratégica Empresarial (PEE). En sus orígenes, la propuesta era básicamente convertir la ciudad en una empresa y los ciudadanos en clientes. Esta idea cayó muy bien entre los nuevos liderazgos que se instauraron en Manizales tras la crisis (no desaparición) del yepo-barquismo. Y bajo esta lógica, emprendieron un proceso de mercantilización y financiarización del trabajo y la vida cotidiana. Quebraron las industrias al someterlas a la competencia feroz y desigual de los mercados globales, intentaron convertir a Manizales en una ciudad-maquila para desarrollos TIC, privatizaron las empresas de servicios más rentables y fomentaron la especulación inmobiliaria. Crecimiento y desarrollo liderados por inversionistas extranjeros al mejor estilo del dogma neoliberal.

Hoy el mercado ha hecho balances y ajustes, aunque no en el sentido democrático y menos aún bajo la visión más contemporánea de la PEE. El plan maestro formulado por Atkins, BID y Findeter, constituye la priorización de acciones que ha hecho el mercado global para los próximas décadas en Manizales. Nada nuevo, pero haciendo de cada proyecto una idea de negocio: sistema universitario, Centro Histórico, TICs, Aeropuerto, Comuna San José, entre otros. El POT que rechazó el Concejo recientemente es el plan Atkins adornado con algunos temas de interés general pero carentes de herramientas para su desarrollo: Estructura Ecológica Principal, Sistema de Espacio Público, entre otros. Pese a que aún no hay POT, el Plan Atkins ya se encuentra en desarrollo.

La teoría de la PEE ha reformulado su concepción burda original de ciudad-empresa, pero esta nueva visión no fue implementada por Atkins en Manizales. La PEE ha incorporado algo de la metodología de los POT en varios aspectos para lograr mayor gobernanza: una visión más sistémica, más participativa, más integral, más de largo plazo, más incluyente con los actores y agentes locales del desarrollo, y por último, más sostenible. La visita a Manizales del urbanista español José Miguel Fernandez Güell en 2010, inspirador de estas nuevas tendencias de la PEE le dejó algunos mensajes a la dirigencia local obnubilada con la idea de ciudad-empresa: desistan de hacer de la planeación estratégica una nueva forma de marketing político; olvídense de sus pretensiones de hacer del plan un instrumento económico para capturar rentas a costa del deterioro de la calidad de vida de las gentes y del medio ambiente; no sigan destruyendo el capital social con medidas autoritarias; y logren acuerdos no sólo en las generalidades sino en los proyectos tangibles y concretos. Estas recomendaciones, más la definición de instrumentos democráticos de gestión del suelo, aún siguen vigentes para hacer los ajustes al nuevo POT.

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