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Modelo de Ocupación Territorial para Manizales

Un Modelo de Ocupación Territorial basado en Manizales Ciudad Universitaria, con tres centralidades urbanas ejerciendo polarización sobre las comunas, compacto y concentrado.

Ponencia presentada al Cabildo Abierto convocado por el Concejo Municipal de Manizales para debatir temas de interés ciudadano del POT. 5 de junio de 2017.

Por: Luis Fernando Acebedo Restrepo, profesor Universidad Nacional de Colombia.

El Modelo de Ocupación del Territorio -MOT- en la planeación contemporánea busca definir la estrategia territorial que debe seguir un municipio en un periodo de tiempo determinado para garantizar la adecuada localización y distribución espacial de las actividades, preservando las condiciones ambientales que demanda una relación armónica entre la sociedad y la naturaleza. Es claro que el crecimiento y la expansión urbana están determinadas por un conjunto de variables ambientales, sin las cuales no podría garantizarse la vida misma. Quizás la más importante y determinante de todas ellas es el agua.

El declive, o en algunos casos la desaparición de varias ciudades en la antigüedad, estuvo determinada por el acceso a este vital líquido. Las lecciones que nos dieron ciudades tan importantes en Mesoamérica como Teotihuacán en épocas precolombinas o Tenochtitlán con la llegada de los españoles, nos llevan a pensar que estas primeras sociedades urbanas en América no dependían, ni de los dioses a los cuales se encomendaban, ni de la capacidad de organización de sus gobernantes. Dependían del agua. Las hipótesis más serias sobre la desaparición de Teotihuacán la atribuyen los científicos al agotamiento de los recursos naturales, especialmente los bosques circundantes, y como consecuencia de ello, al desecamiento de los lagos y ríos que les proveían del vital líquido. En Tenochtitlán, bastó que los españoles cortaran el suministro de agua a la ciudad para debilitar y luego aniquilar el imperio de Moctezuma.

Por eso, cuando analizo el MOT propuesto para Manizales en el POT que está en discusión, encuentro ideas interesantes pero carentes de jerarquía y organización. Lo que hoy se propone como MOT es un popurrí de ideas sin jerarquía, sin orden ni pretexto. Es una declaración de principios políticos y ambientales que no se territorializan y por lo tanto pueden convertirise en un simple canto a la bandera.

“A 2032, Manizales será un municipio integrado estratégicamente con la región y posicionado como un territorio de paz, cultura, conocimiento y emprendimiento; en el que la Educación será el eje estructurante, articulador y conductor del desarrollo humano sostenible; donde primará el Ser Humano, el respeto por las diferencias, la gobernabilidad bajo principios éticos y democráticos, la participación comunitaria, el control social del modelo de ocupación del territorio desde la perspectiva de la cuenca hidrográfica; y se garantizará el respeto por el paisaje, el patrimonio y los recursos naturales. De esta manera, Manizales será líder en gobernanza de riesgo de desastres; alcanzará un desarrollo armónico, sostenible y con transformación; avanzando en innovación, competitividad y sostenibilidad ambiental, garantizando así el mejoramiento del nivel socioeconómico de la población y la protección y conservación de la vida”.

En el POT propuesto la idea de ciudad universitaria se reduce a un área de centralidad (El Cable), y se equipara a proyectos que aún están en el imaginarios de algunos desde hace tres décadas, sin que logren su concresión, tales como el Aeropuerto El Café, El Rosario y el Kilómetro 41.

La visión propuesta no podría garantizarse si la idea de ciudad universitaria no trascendiera la actividad misma y se proyectara a todo el territorio municipal permeándo las decisiones de ordenamiento territorial  desde la ordenación y manejo de la cuenca del río Chinchiná, en torno a la cual deberían girar las pretensiones de asociatividad sub-regional que actualmente se discuten, pasando por el contexto municipal, con el análisis de las frágiles condiciones ambientales que deberían motivar la necesidad de detener las tendencias de expansión urbana hacia el norte y el oriente de la ciudad, para reorientar el crecimiento hacia el sur-occidente, por donde están las verdaderas oportunidades para conectar a Manizales con los principales ejes del desarrollo regional y nacional a partir de la ampliación de la Autopista Medellín-Cali a doble calzada. Y en el contexto urbano, es necesario tomar un partido claro en torno al principal proyecto que debemos emprender, que en mi opinión debería ser, consolidar un sistema de tres centralidades urbanas (Centro Tradicional, El Cable y La Enea) ligado estrechamente al proyecto Manizales Ciudad Universitaria, porque es a la postre, la actividad más dinámica actualmente y la de mayor proyección futura, en la perspectiva de llegar a ser “Ciudad y Territorio del Conocimiento”. Cada centralidad debería ejercer la capacidad centrípeta y de polarización con las diferentes comunas, propugnando por un crecimiento polinuclear, concentrado y no disperso como viene sucediendo actualmente.

En este sentido propongo la siguiente visión para consolidar el MOT en la próxima vigencia del POT:

A 2029, Manizales será un municipio integrado al ordenamiento ambiental de la cuenca del río Chinchiná, a través del cual consolidará la subregión Centro-Sur de Caldas. Las tendencias de crecimiento y expansión se darán buscando conectarse con el principal eje de comunicación del occidente colombiano para fortalecer la Eco-región Eje Cafetero en el contexto nacional. A nivel urbano, consolidará las centralidades Centro Histórico, El Cable y La Enea en torno al proyecto Manizales Ciudad Universitaria como primer paso en la perspectiva de una ciudad del conocimiento. Estas centralidades promoverán su re-densificación y su conectividad con las comunas, buscando poner límites al crecimiento hacia el norte mediante la consolidación de un corredor biológico que funcione como un gran eco-parque.

En torno a estas estrategias territoriales deberíamos definir los demás componentes estructurales del territorio, es decir, los sistemas de movilidad y espacio público, las áreas de reserva, conservación y protección del patrimonio histórico, cultural, arquitectónico y ambiental, la localización de actividades, infraestructuras y equipamientos, la clasificación del territorio en suelo urbano, rural y de expansión urbana, entre otros.

La dirigencia local no sabe lo que tiene y tampoco cómo administrar el enorme potencial económico que llevan implícitas las universidades, sin ser esta la misión principal de ellas. Manizales Cómo Vamos calculó la economía universitaria en 5% del PIB de la ciudad. Con un POT bien formulado en torno a este eje estratégico podría triplicar este valor en la perspectiva de posicionarse como el sector económico más dinámico.

Lo interesante de esa economía es que no es monopólica, se redistribuye entre amplios sectores, generando economías de escala en áreas como el comercio y los servicios. Entonces, el argumento de que no hay plata para invertir es una falacia porque los servicios educativos y de conocimiento están aportando de manera considerable a la economía de la ciudad. Me atrevería incluso a decir, que tales aportes son superiores a lo que hoy puede representar la llamada “economía naranja” en términos del PIB.

Se requiere una alianza Universidad-Empresa-Estado-Sociedad Civil para la creación de una estructura de soporte que gire en torno a un Sistema Territorial de Innovación Regional para mejorar las condiciones productivas del Eje Cafetero, del cual se pueden desprender seis subsistemas en la relación universidad-ciudad: Sistema de Información Geografica Universidad-Ciudad, Sistema de Planeación Territorial Universidad-Ciudad, Sistema de Oferta Controlada de Residencias Universitarias, Sistema de Movilidad y Espacio Público Universidad-Ciudad, Sistema de Articulación Territorial de las Redes de Conocimiento y Aprendizaje con el Sistema Productivo Urbano y Rural, Sistema de Redes Intangibles de banda ancha y wi-fi.

El POT de Manizales que está en debate, tienen la oportunidad de reconocer las enormes potencialidades del Gran Proyecto Urbano y Territorial que es la “Ciudad Universitaria” para re-posicionarla en el contexto urbano, regional y global. Sería un gesto de elemental justicia histórica que engrandecería el “Pacto por la Educación”.

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