Caleidoscopios Urbanos

La cultura ciudadana: Un cabo suelto en los Sistemas de Transporte Masivo.

Estación del SITM “MIO”en Cali.

Descubra cuántas infracciones de tránsito se están violando en esta imagen, correspondiente a una de las estaciones del “MIO” en Cali.

Por: Luis Fdo. Acebedo R

En estos días preelectorales la prensa no discute nada distinto de encuestas, candidatos y formulas mediáticas para atraer votos. Propuestas, pocas. Pero asuntos como el Sistema de Transporte Masivo en Colombia están demandando definiciones de política pública porque parece estar entrando en crisis por sus partes más débiles. Una de ellas, la cultura ciudadana.

La semana pasada sucedió una tragedia en Bogotá que nos llenó de dolor. La muerte de dos niños que fueron atropellados por un bus articulado, al parecer por su imprudencia al atravesar el carril exclusivo de Transmilenio para tratar de colarse por las puertas de entrada y salida de pasajeros. Ha sido una práctica bastante común entre muchos jóvenes estudiantes que se ahorran el pasaje poniendo en riesgo sus vidas diariamente. La tragedia se veía venir. Así como también hemos visto un incremento de los accidentes de tránsito entre buses articulados, vehículos particulares y motociclistas atrevidos.

Pero este no es un tema exclusivo del Distrito, casi me atrevería a afirmar que es un asunto de las ciudades que han puesto a funcionar este sistema (Pereira, Bucaramanga, Cali, Cartagena). Mientras en Bogotá lloraban a sus muertos, en Pereira fui testigo de la manera como se replicaban comportamientos suicidas por parte de ciudadanos imprudentes, quienes en hora pico saltaban desesperados al carril exclusivo del Megabus buscando el camino más expedito para llegar a sus casas sin las incomodidades de largas filas de vehículos esperando pacientemente su turno para circular por calles absolutamente congestionadas. En tan solo quince minutos, vi muchas motocicletas circulando cómodamente por el canal del Megabús, algunos vehículos particulares, varios taxis, un carro de placas oficiales y, en medio de todos ellos, un carro de la policía que ni se daba por enterado de semejantes despropósitos. Y como para colmo de males observé un adolecente atravesando a veloz carrera toda la Avenida, primero el carril normal atestado de vehículos, luego saltó como una gacela al carril exclusivo del Megabus, con tan mala suerte que por ese canal venía una taxi a toda velocidad. No sé porqué no ocurrió un fatal accidente, tal vez por la pericia del joven, quién seguramente aprovechó el desorden para robar algún celular y salir en desbandada.

Creo que están haciendo falta más políticas culturales – y de carácter permanente – para lograr una plena aceptación del Sistema Integrado de Transporte Masivo en nuestras ciudades, especialmente para cumplir colectivamente unas normas básicas sin las cuales, un sistema altamente estandarizado como el que estamos comentando no puede funcionar. Es necesario que el folclorismo que nos ha caracterizado por décadas en los temas de movilidad urbana vaya quedando atrás. No se puede dejar que las lógicas de la movilidad privada invadan los SITM sin que haya mecanismos eficientes de control que involucren acciones de educación, prevención y sanción eficiente a los violadores flagrantes de las normas de movilidad y tránsito del sistema masivo. Estas acciones tienen que ser compartidas por los nuevos empresarios del transporte y los gobiernos municipales, pues así como el gobierno nacional y las ciudades les ha concedido el privilegio y la exclusividad para operar un sistema de transporte, también deben contribuir con la financiación de los programas orientados a educar a los usuarios y a los ciudadanos en general en el buen uso del sistema y el respeto de las normas de tránsito. No vaya a ser que, como ha sido usual en la gestión urbana en general, los beneficios sean apropiados por los particulares, mientras que los costos se les trasladan al gobierno y por delegación, a los usuarios del servicio público.

El gobierno ha sido muy diligente en diseñar una política nacional de transporte urbano y masivo (Documento CONPES 3260 de 2003) orientado en buena medida a garantizar nuevos espacios de participación del sector privado en el desarrollo y operación de un trasporte urbano de pasajeros más eficiente. En el desarrollo de esta política no se previeron acciones culturales y de educación ciudadana orientadas a cambiar los hábitos de usuarios, pasajeros y ciudadanos en general para asumir los nuevos sistemas de movilidad, por lo cual, esta responsabilidad no es de obligatorio cumplimiento para los gestores de los SITM. Adicionalmente, es necesario garantizar los instrumentos necesarios para la participación ciudadana dentro de las empresas gestoras con el fin de aportar a la mejora continua el servicio.

Share

3 thoughts on “La cultura ciudadana: Un cabo suelto en los Sistemas de Transporte Masivo.”

  1. Prof Luis Fernando, totalmente de acuerdo con usted. Creo que el desafío crítico para Colombia en los próximos años es lograr que convivamos en paz y respeto. El caso de los sistemas de transporte masivo es solo un ejemplo de los muchos espacios en que estamos acostumbrados a actuar para conveniencia individual, olvidándonos del Otro.

  2. El transporte pùblico debe ser un servicio y no un negocio.

    Màs que un problema cultural, es un problema econòmico. Porque los ciudadanos que arriesgan sus vidas colàndose en los sistemas de transporte no lo hacen por incultos sino por falta de medios.

    Y es que 1500 pesos cuando la persona recibe un salario mìnimo es exagerado. Si consideramos que dicha persona hace dos viajes diarios a 1500 pesos cada uno, y si multiplicamos por 30 dìas ese valor, tenemos que la persona se gasta 90 mil pesos mensuales en transporte.

    Si el salario mìnimo (o ìnfimo) es de 500 mil, ese gasto mensual corresponde al 18%. Màs le vale entonces al cristiano ser soltero y no tener hijos.

    En Colombia hay familias de 3, 4, 5 o màs personas que viven de un miserable mìnimo o menos. Entonces, o caminan, o saltan!

    Para que no mueran màs estudiantes estripados por los buses, toca que el gobierno subsidie una parte o la totalidad del transporte masivo.

    Acà en Francia el gobierno asume el 70% del costo del transporte masivo. Lo que pagan los usuarios en tiquetes y abonamientos corresponde ùnicamente al 30%. Si un usuario debiera pagar la totalidad del costo del funcionamiento, cada viaje costarìa entre 5 y 6 euros en lugar de 1,5 euros (costo promedio de un viaje).

    Un abonamiento mensual al transporte masivo en Francia cuesta en promedio 40 euros. El salario mìnimo legal es de 1100 euros. El gasto en transporte equivale entonces al 3,6% del salario aproximadamente. Con ese abonamiento, el usuario tiene derecho a usar de manera ILIMITADA la totalidad del sistema.)

    Repito, si no queremos màs imprudencia y muertos en los sistemas de transporte pùblico, este debe ser un servicio y no un negocio.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *