“Volteo de tierras” y corrupción en POT

Dos hechos han prendido las alarmas en todo el país sobre refinados mecanismos de corrupción asociados a los POT.

Lo nuevo no ha sido develar su existencia, pues ya es “vox populi” el uso de nuevas maneras de generación de riqueza privada con base en los cambios de norma urbana, más conocido como plusvalía, sin que ello implique la creación de mecanismos institucionales para recuperar una parte de esa riqueza, permitiendo que los particulares se la apropien en un 100%.

Plusvalía social y corrupción

Por Luis Acebedo. Profesor Universidad Nacional de Colombia

En Manizales existe una amplia tradición de financiamiento de las obras públicas a través del sistema de valorización. Se trata, en términos muy sencillos, de distribuir el costo de las obras, dividiendo el valor de las mismas entre una porción importante de los propietarios de suelo que pueden resultar beneficiados. De hecho, Manizales se ha destacado a nivel internacional como un “modelo” en este sentido, pues los ciudadanos han aceptado dócilmente el pago de este instrumento, bajo el simple argumento de que “las obras se ven”. En otras ciudades ha sido objeto de múltiples resistencias ciudadanas, al punto que las alcaldías han optado por otras fuentes de financiación.

La oportunidad de hacer lo mismo…o peor

Luis Acebedo. Profesor Universidad Nacional de Colombia

De los errores se aprende, dice el refrán popular. No parece ser el caso con el gobierno de las “oportunidades” cuya característica principal ha sido seguir haciendo lo mismo…o peor.

Peor en salud porque se trataba de mejorar Assbasalud, no de acabar con el servicio en muchas comunas y veredas. Ni qué decir del Hospital Geriátrico que sigue haciendo cola para su desmonte o privatización.

Peor en el Macroproyecto San José porque se aspiraba a enmendar los errores en la gestión urbana de las administraciones pasadas, no a profundizar el modelo expropiador, ahora por vía administrativa.

Peor en democracia participativa, porque las mayorías del Concejo de Manizales se hicieron el “harakiri” para favorecer la centralización de poderes en manos del Alcalde entrante.