Caleidoscopios Urbanos

Desde la academia: Una mirada al macro-proyecto San José

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Artículo publicado por el semanario El Andino, Edición 204, del 24 al 30 de agosto de 2012, página 1 y 2, Manizales, Colombia.

Por Rubén Darío Sánchez Quintero

Un proyecto paralizado sin alternativas claras. Un modelo que hizo crisis y que nació muerto jurídicamente. Apreciaciones desde la academia, por parte del profesor y experto en urbanismo de la Universidad Nacional, sede Manizales, Luis Fernando Acebedo. El académico realizó un análisis para El Andino sobre el pasado, presente y futuro de éste polémico proyecto que tiene en vilo a toda una comunidad.

Para el profesor Acebedo, una vez el macro-proyecto había sido aprobado, la Corte Constitucional había declarado inconstitucional los artículos del Plan Nacional de Desarrollo que daban soporte a este tipo de proyectos en general en el país, planteando que había un proceso de centralización de funciones que le daba un golpe muy fuerte al ordenamiento territorial y a la descentralización municipal, dos aspectos muy importantes que se han construido desde la Constitución del 91; con esto la Corte trató de proteger estos dos elementos, no obstante planteó que los macro-proyectos que ya estaban aprobados podían continuar, lo cual se convirtió en patente de corso para el caso de Manizales.

Ante lo que ha sucedido es que ni la alcaldía ni el Ministerio, después de dicho fallo, hicieron los arreglos que se requerían para volver a encajar el proyecto en la normatividad vigente, por lo que continuó siendo éste, centralizado. Agregó que ha habido dos reformas sustanciales de este proyecto en las cuales no se ha contado con la comunidad y han pasado por encima del ordenamiento territorial, lo cual es supremamente grave ya que se siguieron violando los principios constitucionales hasta llegar al punto de hoy que es la crisis total.

La compra de predios, el peor error

Al respecto el académico es puntual en manifestar que el peor error que se ha podido cometer es dedicar todos los recursos a la compra de predios, cuando la ley 388 prevé mecanismos de asociación con los propietarios del suelo para evitar hacer esas gigantescas inversiones y es allí en donde quedaron los más de 40 mil millones de pesos girados por el gobierno nacional y en hacer parte de una vía, como lo es la llamada Avenida Colón, dos actividades que no tienen nada que ver con el objetivo principal que tenía el proyecto que era vivienda de interés social y que luego de cuatro años, no se ha construido ni una sola de ellas y éste se encuentra paralizado financieramente. Agregó que quienes lideraron el proyecto solamente miraron unos apartes de los elementos que tiene contemplados la ley y los aplicaron para beneficio de, todavía no se sabe muy bien quien o quienes, pero que es evidente, no era el elevar la calidad de vida de esa comunidad.

Sobre la erradicación

Sostiene el académico que la idea de la erradicación es el principio de la renovación urbana desde hace por lo menos dos siglos en la humanidad. Hoy día se habla de la revitalización, justamente porque todo ese ejercicio significa sacar y expulsar poblaciones de un lugar a otro, lo cual no resuelve ningún problema, ya que generalmente esas poblaciones marginadas vuelven al lugar o simplemente se expanden a lo largo y ancho de la ciudad; agregó que lo que está demostrado es que el problema no es la expulsión de la población, si no el no atenderla con políticas sociales que el Estado no ha aplicado durante muchos años.

La fragmentación

Calificó como un gran error la fragmentación del proyecto en varias empresas, ya que ninguna de ellas ha logrado establecer una relación de cargas y beneficios que permita capturar plusvalías urbanas para reinvertirlas y éstas prácticamente se le están entregando al mercado inmobiliario y de allí que se pierda la función social del proyecto.

Sobre el negocio

Reconoce el académico que allí si existe un negocio como suele darse siempre que hay actividades inmobiliarias alrededor; no obstante el problema es cómo se estructura ese negocio y sobre ello la ley prevé que es posible que los promotores inmobiliarios ganen muy buenas utilidades, pero no a condición de que el Estado le traslade las plusvalías urbanas a los particulares, la norma contempla que haya una distribución equitativa de las cargas y de los beneficios, lo que en este momento, en dicho proyecto, no está claro y lo que está sucediendo es que el Estado está asumiendo todas las cargas, como por ejemplo la construcción de la nueva vía, la operación de compra de lotes para establecer procesos de integración inmobiliaria de tal suerte que esos lotes luego los pueda vender a los particulares, lo que permite que toda la plusvalía urbana le quede a estos, lo que se convierte en un pésimo negocio para el Estado, la ciudad y la comunidad manizaleña.

¿Qué hacer?

Al respecto el Profesor Acebedo manifiesta que es necesario reformular el proyecto y lo primero que se debe hacer es dejar de comprar lotes, porque como ya se dijo es el peor negocio para el caso, así mismo ubicar en el centro del proyecto a las comunidades que viven allí y a sus actividades socio-económicas, ya que lo que se está desplazando ahora no es solo personas sino sus pequeñas economías que son muy importantes para la ciudad, lo cual es delicado para esta ciudad con tantos problemas de desempleo; de igual manera tener en cuenta un eje fundamental del macro-proyecto como lo es la galería y toda la actividad socio-económica que se genera alrededor de ella, cosa que es precisamente lo que las administraciones anteriores han querido ignorar y acabar, lo que ha generado un deterioro profundo de ese sector en toda materia y finalmente desarrollar una serie de actividades de revitalización que hagan que esas comunidades en lugar de seguir cayendo en la pobreza extrema, resurjan a partir de esos nuevos procesos económicos y sociales que se estarían generando.

Por último, aun cuando no se refirió exactamente el término politiquería, el académico señaló que a las últimas administraciones les ha preocupado más la infraestructura que la misma gente, lo cual es muy grave; la infraestructura se ha puesto en el centro porque probablemente a través de esta se genera una serie de relaciones clientelistas, mediante proyectos muy grandes, lo cual parece estarse demostrando, no solo con esta, sino con otras obras en la ciudad, pero que si han sido muy exitosas en cuanto al manejo de recursos y a una especie de carrusel de la contratación local, que es el que ha hecho que nuestra ciudad esté perdiendo muchos de los valores fundamentales que poseía hace muchos años, es decir ya no es la ciudad ambiental, ya no es la capital mundial del agua, ya no nos caracterizamos por las buenas infraestructuras, sino que se hacen y hacen obras, muchas de ellas innecesarias, caso cable a Los Yarumos, entre otras. Puntualizó que hay que cambiar esa visión de ciudad como infraestructura para la ciudad para la gente, lo que se convierte en un cambio estratégico en el modelo de ordenamiento territorial para Manizales.

Desplazamiento y desarraigo:

De igual manera señala que ha habido desplazamiento intra-urbano y desarraigo cultural en este macro-proyecto, así como de sus actividades socio-económicas lo que finalmente hará que estas personas persistan en mantenerse en el entorno como una forma de rebuscarse la subsistencia, o por el contrario podrían quedar por fuera del mercado y en esa medida convertirse en potenciales delincuentes en muy poco tiempo. Enfatizó que lo que es claro es que este tipo de proyectos pueden resolverse con una política de atención social muy importante, que incluso le puede financiar el proyecto mismo que genera plusvalías urbanas y lo cual contempla la misma ley y puso como ejemplo el caso del plan parcial de la galería cuyo cálculo realizado en el año 2007, de invertir en este el 2% de las utilidades de esta obra, con lo que se estaría recaudando cerca de cinco mil millones de pesos para invertir socialmente.

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