Línea Sociedad Espacio Naturaleza

EL FENÓMENO DE LA METROPOLIZACIÓN EN LA CIUDAD MODERNA LATINOAMERICANA

 
Por: Juan Alejandro Marulanda Gaviria
Arquitecto
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales.
 

El fenómeno de la metropolización en la ciudad latinoamericana parte de fenómenos a nivel social, económico y cultural, ocurridos en ciudades europeas durante el periodo de la revolución industrial, los cuales influenciaron notablemente la dinámica urbana e histórica de la ciudad latinoamericana y la relación con el concepto de lo moderno, direccionado a ciudades que mostraban procesos de crecimiento. La aparición de la “gran ciudad”, se ha ido construyendo a partir de soluciones a la problemática surgida con las ciudades de la década de los 50, donde la planificación era el reflejo del desarrollismo imperfecto que éstas debían seguir, y a “modelos mitificados” donde participaron diferentes actores internacionales llamados “procesos heterónomos”, sumado a procesos autónomos originados desde la propia Latinoamérica.

Imagen

Fuente: http://www.stormfront.org/forum/t278591/

Se puede afirmar que los fenómenos de metropolización y megalopolización hoy existentes, nacen a partir de los casos presentados en diversas ciudades latinoamericanas de la década de los 50, donde existía una aglomeración con más de un millón de habitantes, tales como Buenos Aires y Ciudad de México. La metrópoli es consecuencia, no solo de una crisis rural, sino también de un rápido crecimiento demográfico, que conlleva a una transformación radical, no de siglos, sino de dos décadas, con efectos sociales, económicos, políticos, culturales y principalmente de tipo espacial, donde la aparición de la misma se impone sobre la estructura tradicional de la ciudad, ya que ésta, no esperaba recibir un impacto a nivel demográfico tan alto; de esta forma la ciudad se establece como punto de partida hacia una nueva etapa de características propias y diferentes a las establecidas por la ciudad tradicional. Por lo tanto, la metrópoli establece sus bases bajo dos parámetros estructurales del ciclo de la ciudad moderna: el crecimiento y la expansión ilimitada, donde el primero se reflejó principalmente como una concentración en el espacio y la expansión como herramienta para asegurar un territorio.

Es paradójico entender cómo la ciudad latinoamericana es pensada como el instrumento para arribar a otra sociedad precisamente moderna; por lo tanto, su carácter modélico ideal no puede ser puesto en cuestión por los ejemplos de ciudades, sin duda imperfectas, que produce esta sociedad real. La modernidad se impuso como parte de una política deliberada para alcanzar una noción de progreso y, la metrópoli, fue el objeto privilegiado; así mismo la dimensión política ayudó noblemente a la metropolización en América Latina ya que la ciudad empezó a experimentar lo sucedido en Europa en los años 30 con dictaduras totalitarias, las cuales, trataron de imponer sus presuntuosas visiones de gloria;  en el caso de América latina, este modelo político estableció un “urbanismo estratégico”, donde los gobiernos debían promover una serie de proyectos ambiciosos como institutos, centros de salud, nuevas avenidas, conjuntos residenciales y otras obras arquitectónicas estatales, las cuales encontrarían ejecución a través de lo que algunos autores denominaron la “política del concreto armado”.

Paralelo a esto, las ciudades sudamericanas continuaron concentrando la mayor parte de la población y de las actividades económicas de los países durante la segunda mitad del siglo, estableciendo cambios urbanos motivados por la industrialización tardía, los cuales fueron definitivos para el incremento de la conflictividad urbana: aumento de la densidad por hectárea debido a la construcción de viviendas multifamiliares, incremento de los precios en el mercado de suelo y bienes inmuebles, parcelaciones indiscriminadas en las periferias, problemas con el transporte público y las comunicaciones, entre otros. Todos ellos alcanzaron grados críticos al igual que los suministros de energía, agua y alcantarillado; servicios todos que debían satisfacer tanto las necesidades de la creciente población como las demandas industriales.

La recolección de residuos urbanos, los servicios de correos y teléfono, de bomberos y de policía, debieron ampliarse y renovarse. Los cascos antiguos (antes lugar de residencia de las capas de mayores ingresos que emigraron buscando mejores zonas de localización), aceleraron su despoblamiento y cayeron en el abandono, al ser ocupados por grupos de rentas bajas. Mientras tanto, en el extrarradio, las barriadas periféricas aumentaban en extensión, llegando a formar una parte sustancial de la estructura física de muchas ciudades. Todos, eran factores que continuaban acentuando el fenómeno de la metropolización en las principales ciudades del continente.

Se puede afirmar entonces que la metrópoli en América Latina es el fenómeno del crecimiento no planificado. Es una constante cuando se hace alusión a los planes modernos inconclusos o fracasados, las migraciones aceleradas, los procesos económicos de baja industrialización y el mercado del suelo desregulado, justo cuando en Europa el paradigma se centraba en la planeación urbana y regional en la posguerra.

Ante el aumento de la población en la mayoría de las ciudades de Latinoamérica y la aparición de una sociedad urbanizada que requiere y establece nuevos modos de relacionarse con el territorio, la metrópoli actual es concebida bajo la búsqueda de mejores oportunidades que la ciudad debía ofrecer a los migrantes rurales para encontrar vivienda, trabajo, educar los hijos, tener servicios hospitalarios y escapar a la monotonía y desesperanza de lo rural. Este es el contexto en donde nacen y se consolidan nuestras metrópolis, relacionándolo con lo heterogéneo, lo contradictorio, lo híbrido, lo variado y paradójico.

Cabe concluir que actualmente el fenómeno de la metropolización en sí, no es malo, lo perverso es su reproducción casi que por osmosis debido a la falta de políticas públicas en torno a los modelos de desarrollo y de ocupación del suelo urbano y rural.

 Bibliografia

Simmel, G. (1988) “La metrópoli y la vida mental”. En: Bassols, M. et al. Antología de Sociología urbana (1ª ed.). México: UNAM.

Cuervo, Luis Mauricio; Jaramillo, Samuel (1993). Urbanización Latinoamericana: Nuevas perspectivas. Revista Escala, Santa Fe de Bogota, Colombia

Boris Graizbord, E; Sánchez Crispín, Álvaro. (1997). Las ciudades intermedias y el desarrollo  regional en México, CEDDU, El Colegio de México/Conaculta/Instituto de Geografía, UNAM.

Farías, Dídima. (1989). Las Metrópolis Latinoamericanas y sus Tendencias. En: Revista Geográfica No. 110, pp. 21-27, Chile.

Garza, Gustavo. (1990). Metropolización en México. En: Revista Ciudades, numero 6 pp 3-13, México


Share

1 thought on “EL FENÓMENO DE LA METROPOLIZACIÓN EN LA CIUDAD MODERNA LATINOAMERICANA

  1. Juan Alejandro: Muchos autores sostienen que la principal característica de la urbanización y la metropolización en algunos países de América Latina, a diferencia de Europa, se caracterizó porque no hubo modernización del campo (reforma agraria) ni un proceso de industrialización fuerte en las ciudades. La violencia terminó por consolidar los procesos de urbanización pero por su vía más perversa, la pobreza y los cinturones de miseria.
    En Colombia, ahora que se habla tanto de la liberalización de los mercados, estos se impusieron desde muy tempranas épocas en torno al suelo urbano. Quizás ello explica las múltiples resistencias y fracasos para instaurar una cultura del ordenamiento territorial que pueda hacer de los procesos de metropolización una oportunidad para lograr territorios más sustentables.
    Debes poner mayor cuidado en la redacción y la puntuación, así como en llevar las las ideas hacia lugares más contextuales. Hice algunos aportes en este sentido que espero hayan contribuido a una mayor claridad del texto.
    Luis Fernando

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *